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NECESIDAD DE CORREGIR UN ERROR CULTURAL DEL SER HUMANO.
14/03/2016
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La cultura mediante la instrucción y la educación, emplea los sentidos y la inteligencia para su expresión social. Para la interrelación y la intercomunicación entre las personas.
Emplea la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato. Con ello logra definir los diferentes estímulos que se emplean para lograrlo.
Esto se complementa con el desarrollo de la inteligencia para percibir esos estímulos, consolidarlos para su evidencia, interpretarlos y registrarlos como memoria para recurrir a ellos cuando se actúa a nivel social. Pero la cultura no ha valorado suficientemente hasta la actualidad, el papel de la capacidad sensible, que es equivalente al movimiento de energías que posibilita la existencia.
Si nos preguntamos porque sucede esta situación existe una respuesta imprescindible exponer. Y es que la capacidad sensible, moviliza energías esenciales que la física titula cuánticas, es decir energías que se movilizan de manera continua y dinámica, que luego se organizan como materia - átomo - de diferentes formas, estructuras y tiempos.
Es necesario insistir en que, fundamentalmente la energía que moviliza la capacidad sensible es la creadora de la existencia del individuo humano. Los componentes de dicha capacidad son los afectos, las emociones y el instinto de conservación de la nueva e irrepetible experiencia de vida en el universo.
La energía que movilizan esos componentes al ser parte de la energía del universo es infinita en el tiempo y en la composición del material del que la emplea. Es decir es inmedible e indefinida en el formato y equivale a un potencial disponible sin límites.
En ese sentido, la sensibilidad inicia su accionar en el preciso instante de la creación del ser humano. Esa experiencia creativa es única en el universo y resulta de la cooperación de dos genomas diferentes – femenino y masculino -, de la complementación de las experiencias que se sintetizan en ello y de ser parte de todo lo existente en el universo.
Y sólo al materializarse el ser humano como individuo – cigoto o huevo humano - , se inicia el desarrollo potencial de los órganos sensoriales y del intelecto. Elementos imprescindibles para la actuación social de las personas, mediante lo cual aportan a la evolución de la humanidad.
Pero el problema que presencia como individuo origina una defensa del medio ante un objeto que amenaza a los demás existentes. Y a partir de ello la estructura del huevo humano – célula inicial -, comienza a actuar la membrana, el protoplasma y el núcleo que hacen posible la evolución de la humanidad.
Como estos conocimientos no son suficientemente valorados en su sentido, la sensibilidad es desperdiciada en su papel, y se inicia el desarrollo y empleo de las energías potenciales también infinito de los componentes sensoriales e intelectuales, pero de manera parcial, condicionada y limitada por la influencia de las experiencias heredadas en los genes que se concretan en la cultura.
Esta insuficiente valoración del papel de la sensibilidad, origina el concepto de nacimiento, desarrollo, evolución y muerte del individuo humano. Con lo cual lo trascendente de su papel en la evolución en la humanidad se valora insuficientemente.